| Las ideas erróneas del ahorro energético |
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Las ideas erróneas del ahorro energético Por Ing. Manuel Barboza. Área Conservación de Energía- ICE
Cuando se habla de ahorro de energía o de reducir la factura de cualquier fuente energética; muchos inmediatamente piensan en limitar su consumo, reducir las actividades desarrolladas con este o incluso apagar o eliminar determinado servicio. Pero se olvidan de hacerse la pregunta si realmente están utilizando de una manera eficiente ese recurso, proceso, equipo o medio, el cual se tiene la idea, es el que les genera mayores costos energéticos.
Antes de hablar de ahorro de energía, debemos referirnos a un término que tiene relación directa con la definición eficiencia. Eficiencia se define como "aquella capacidad para lograr un fin empleando los menores medios posibles"; por ejemplo; si deseo viajar desde San José a Quepos por trabajo, cual vía de comunicación terrestre de las muchas que hay (Cambronero, Monte del Aguacate, Puriscal-Turrubares-Orotina, Puriscal-La Gloria-Parrita, San Isidro-Dominical-Quepos, Ruta 27, etc. ), me garantizaría un menor consumo de combustible así como de tiempo? Por supuesto que diríamos que la nueva ruta 27; ya que concretaríamos el recorrido en un tiempo menor a las otras rutas existentes y el consumo de combustible disminuirían considerablemente.
En el caso de la energía eléctrica la eficiencia se logra por ejemplo cuando tenemos un menor consumo de energía por huésped atendido (indicador kWh/huésped) o cuando un beneficio de café logra un menor consumo de energía por fanega procesada (kWh/faneja); por lo cual siempre antes de pensar en eliminar algún servicio, apagar algún proceso, etc; hay que hacerse la pregunta de si ¿realmente soy eficiente a la hora de generar o utilizar determinado bien o servicio?, ya que esto nos puede brindar una idea de donde disminuir el consumo de energía o mejorar nuestra actividad productiva, reducir costos o obtener mayores ingresos por nuestra actividad.
El ahorrar energía no es realmente apagar ni privarse de determinado bien o servicio, sino más bien es hacer un uso eficiente de él. Por ejemplo, si tenemos una unidad de aire acondicionado encendida para acondicionar una oficina; la cual se ha programado a 18°C la temperatura de enfriamiento del aire; podemos determinar si nuestro aire está trabajando de una manera ineficiente cuando en lugar de sentir confort tenemos una sensación de frio corporal como si estuviéramos metidos en una cámara de refrigeración. En lugar de apagar dicho aire acondicionado y privarse de esa sensación de confort térmico y una humedad agradable; deberíamos de preocuparnos por subir la temperatura de la unidad ya sea a 24°C o a un valor que nos garantice ese acondicionamiento que esperamos. La acción de aumentar la temperatura, hace que la unidad de aire acondicionado consuma menos cantidad de energía y la operemos de una manera eficiente.
Por ello, antes de limitarnos a usar o disfrutar cualquier equipo consumidor de energía; sustituir mi equipo por uno más eficiente, debemos hacernos la pregunta: ¿utilizo eficientemente mi equipo?; ¿puedo disminuir el consumo de energía erradicando mis malos hábitos de uso?; estas y otras preguntas que usted mismo se puede plantear a nivel energético, le darán la respuesta del ¿cómo? y ¿dónde? puede ahorrar en las diversas fuentes de energía que usted utiliza? Por último, al ahorrar energía usted ayuda al medio ambiente mediante la minimización de las emisiones de CO2 contribuye con un ambiente más limpio y sano; además de contribuir a preservar este hermoso planeta en que vivimos para disfrute de las próximas generaciones. |